La Plaza del Pósito: Donde el trigo, la sangre y el misterio se abrazan en Jaén.

Los cimientos de nuestra historia. Así lucía la sobriedad del antiguo Pósito cuando el tiempo parecía ir más despacio.
Los cimientos de nuestra historia. Así lucía la sobriedad del antiguo Pósito cuando el tiempo parecía ir más despacio.

En el corazón del casco histórico de Jaén, existe un rincón donde parece que el tiempo se detiene: la Plaza del Pósito. Situada entre la Plaza de San Francisco y Deán Mazas, es mucho más que un lugar de paso hacia el Mercado; es el epicentro de nuestra memoria colectiva.


¿Por qué "El Pósito"? 

Su nombre nos lleva a 1547. Allí se encontraba el Pósito, el almacén donde el Ayuntamiento custodiaba el trigo para que a Jaén nunca le faltara el pan. Su famosa escalinata y la Fuente del Pósito no son solo adornos; son el ingenio jiennense para salvar el desnivel de un terreno que antaño era la salida natural hacia Andújar y Baeza.


Época de carruajes y adoquines. Una perspectiva aérea que nos muestra el latido comercial de la plaza hace décadas.
Época de carruajes y adoquines. Una perspectiva aérea que nos muestra el latido comercial de la plaza hace décadas.

La Cruz del Pósito: El antiguo "Rollo" de Justicia. 

Pocos saben que la cruz que hoy vemos se alzaba sobre el antiguo Rollo de Justicia. Hasta 1813, este era el lugar donde se ejecutaban sentencias y se exponía a los reos para el escarnio público. La columna actual (de estilo corintio) llegó en 1970 desde el Convento de Damas Nobles, pero la bola de piedra y la cruz de hierro son las originales, mudos testigos de siglos de historia.


Transición y nostalgia. Los primeros coches y quioscos empiezan a dibujar la silueta del Jaén que muchos recordáis.
Transición y nostalgia. Los primeros coches y quioscos empiezan a dibujar la silueta del Jaén que muchos recordáis.

La Leyenda: El Fantasma del Monje Negro. 

Entre la timba de las antiguas tabernas y el honor herido, nació la leyenda. Un triángulo amoroso entre Beatriz de Uceda, su marido Gil Pérez y el caballero Lope de Haro terminó en tragedia y duelo a muerte bajo la Cruz. Dicen los más viejos que, en noches de viento frío, un monje negro, Don Lope, vaga por la plaza rezando por las almas que allí se perdieron. Pero de esto ya hablaremos otro día.


Nuestra plaza del Pósito hoy: el corazón del encuentro. Patrimonio, terrazas y ese aroma..
Nuestra plaza hoy: el corazón del encuentro. Patrimonio, terrazas y ese aroma..

Vida, Comercio y Nostalgia. 

Pero el Pósito es, ante todo, vida. Esta en nuestro recuerdo la pastelería Flor y Nata, la tienda de comestibles y taberna El Bodegón, el kiosco de flores Villarosario, el Kiosco de prensa, los Almacenes El Pósito, su churrería y como no la papelería Cruz.


Hoy, la Plaza del Pósito nos sigue esperando, para disfrutar de una copa en las terrazas de sus bares. Porque cada piedra de Jaén, tiene una historia que contarte y esta plaza las tiene todas.


¿Y tú? ¿Qué recuerdos tienes de la Plaza del Pósito? Cuéntame en los comentarios que experiencias o recuerdos tienes de esta plaza, si alguna vez te has sentido observado por el 'Monje Negro' en una noche de invierno. ¡Hagamos memoria juntos!


Naranjos y luz. El Pósito moderno se llena de color y vida, manteniendo intacta su elegancia señorial de siempre.
Naranjos y luz. El Pósito moderno se llena de color y vida, manteniendo intacta su elegancia señorial de siempre.

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