Carreras hacia la sacristía: El juego eterno.
No es un caso aislado. Personal de reparaciones,
electricistas y el propio sacristán han sido testigos de estas apariciones.
Describen a un chiquillo que corretea por las naves con una vitalidad impropia
de un fantasma. A veces se le oye reír de lejos, otras veces son solo sus pasos
rápidos sobre el mármol.
"Parece que quiere jugar", comentaba un antiguo
trabajador. "Lo ves doblar el crucero, crees que es un niño que se ha
quedado despistado antes de cerrar las puertas y lo sigues para avisarle. Pero
al llegar a la esquina, el pasillo está desierto y solo queda ese rastro de
frío que te avisa de que no era de este mundo".
El destino de sus carreras suele ser siempre el mismo: la sacristía.
Como si allí buscara refugio o quizás a alguien que nunca llega a encontrar, el
espectro desaparece de la vista justo cuando parece que va a ser alcanzado.
Ráfagas de aire gélido: Los testigos a menudo sienten un
frío repentino que eriza la piel justo antes de ver una silueta blanca
corriendo por las naves.
El refugio bajo el manto: La Virgen de las Angustias.
Quizás el detalle más conmovedor de esta leyenda sea la
especial predilección que la entidad muestra por la imagen de la Virgen de
las Angustias. Durante los días de Semana Santa, cuando el fervor inunda
las naves, varios fieles y miembros de la cofradía han afirmado ver al niño
meterse con presteza debajo del trono de la Virgen.
Es una imagen poderosa y triste a la vez: el huérfano de la
eternidad buscando el cobijo de la Madre de Dios. Sin embargo, la decepción
siempre sigue al avistamiento. Al levantar los faldones del paso para sacar al
pequeño de allí, el espacio se encuentra completamente vacío. No hay
rastro físico, solo la certeza de que algo invisible buscaba consuelo bajo el
manto protector de la imagen.
Un misterio que se niega a morir.
Aunque desde el cabildo se ha intentado en ocasiones restar
importancia a estos sucesos calificándolos de "habladurías" o
sugestiones, los testimonios son demasiados y demasiado coherentes entre sí
para ser ignorados. El Niño de la Catedral de Jaén es ya parte de nuestra
esencia, un recordatorio de que bajo las bóvedas de Vandelvira, la frontera
entre lo vivo y lo eterno es, a veces, tan fina como el humo de un inciensario.
¿Y tú, alguna vez has sentido ese frío repentino mientras
paseabas por la Catedral? ¿Has escuchado un sollozo lejano o has creído ver
una sombra pequeña desaparecer tras una columna? Tu historia es fundamental
para mantener vivo el patrimonio invisible de nuestra ciudad. Déjanos tu
comentario aquí abajo y comparte este artículo en tus redes para que el
Niño de la Catedral nunca deje de correr en nuestra memoria.
Muchas gracias, amigo, por poner en valor las cosas de Jaén...
ResponderEliminarPreciosa y triste historia.
ResponderEliminaresto me asusta un poco ya que yo vivo en andalucia pero la verdad es que es una gran publicación
ResponderEliminarjajaja
ResponderEliminarBueno,yo soy una de las personas que he sido testigo de él,un niño travieso,en ese momento no eres consciente de lo que esta pasando,solo luego te das cuenta de lo que has visto,no es solo un momento,él estuvo cerca de mi ,como llamando mi atención durante el tiempo que estuve paseando por la catedral.
ResponderEliminarYo he tenido la ocasión de ver a este niño,lo vi nada más entrar en la catedral,yo mirando el cuadro de las tijeras y él ya intentando llamar la atención ,haciendo cosas para que tu le llames la atención,yo esperando ver con quien va el niño,preocupada por verlo solo,porque en esos momentos no eres consciente de lo que estás viendo.despues de saberlo no he podido volver a entrar y de eso ya han pasado once años.
ResponderEliminarPara el jajaja. ESTAS INVITADO
EliminarEs muy chula en verdad la leyenda
Eliminarun tio mio aciendo obras en la catedra vio al niño mi tio quedo sonbrado le quitava las erramientas y las escondia asi que si es verdad esa istoria i ese niño sigue ay se tan bien que avia una señora que de jaba piruletas en una eskina y el niño las cojia y las comia solo pareciael ravito de plastico
ResponderEliminarmi hermano le vio una noche hace ya unos años, el niño se le acerco, dice que llevaba pantalones cortos y calcetines, el se estaba cambiando de ropa para una actuacion, el niño se le acerco y le pregunto que hacia, mi hermano le respondio y en un segundo desaparecio, pero tenia mas apariencia de 5-6 años, no 10 como se dice en el articulo.
ResponderEliminarmi hermano le vio una noche hace ya unos años, el niño se le acerco, dice que llevaba pantalones cortos y calcetines, el se estaba cambiando de ropa para una actuacion, el niño se le acerco y le pregunto que hacia, mi hermano le respondio y en un segundo desaparecio, pero tenia mas apariencia de 5-6 años, no 10 como se dice en el articulo.
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