La leyenda de «El Abuelo» que nos legaron nuestros mayores.
![]() |
| Primer plano del rostro de El Abuelo. |
En Jaén, hay verdades que no se cuestionan porque nos
llegaron envueltas en el calor de un abrazo o al calor de una lumbre. Son esas
historias que nuestros abuelos nos susurraban al oído cuando apenas
levantábamos un palmo del suelo, transmitiéndonos una herencia que pesa más que
el oro: nuestra identidad.
En esta Semana Santa, cuando el aire se vuelve
incienso, es imposible no recordar el relato que explica por qué Nuestro
Padre Jesús Nazareno es, y será siempre, el dueño de nuestros corazones.
Para el mundo es una talla sublime; para los giennenses, es simplemente «El
Abuelo», y su origen es un prodigio que nace de una noche de tormenta y
caridad.
![]() |
| El peregrino bajo la tormenta en Jaén. |
Un refugio en la tormenta: El peregrino del Santo Rostro.
Cerrad los ojos y viajad conmigo a una de esas noches de
antaño que nuestros mayores describían con tanto realismo. Imaginad el Puente
de la Sierra bajo un cielo roto. El viento aullaba entre los olivos como
una fiera herida y la lluvia caía con una fuerza tal que parecía querer borrar
los caminos. Por aquel sendero penoso, un anciano peregrino avanzaba a duras
penas, con las ropas empapadas y el aliento congelado.
Su destino era la Catedral, anhelaba postrarse ante el Santo
Rostro, pero las fuerzas empezaban a flaquearle. En medio de aquella
oscuridad absoluta, una pequeña luz parpadeó a lo lejos, como una estrella
caída en la tierra: era la ventana de una casería. Al llamar a la puerta, el
hombre no pidió lujos, solo el cobijo que no se le niega a nadie en esta
tierra. Los caseros, con esa hospitalidad cristiana que nos define, lo
invitaron a pasar, compartiendo con él, la mesa y el abrigo del hogar.
![]() |
| ¡Qué hermosa imagen de un nazareno se haría de este madero! |
El misterio del tronco y la promesa del anciano.
Durante la cena, mientras el agua golpeaba con furia los
ventanales, el peregrino reparó en un enorme tronco de madera que descansaba en
la lonja. Sus ojos, que parecían contener una sabiduría de siglos, se
iluminaron al verlo. Con una voz suave que se sobreponía al estruendo de la
tormenta, comentó:
"¡Qué hermosa imagen de un nazareno se haría de este
madero!"
Agradecido por la hospitalidad, el anciano hizo una
propuesta que a los caseros les pareció el desvarío de un hombre cansado: si le
permitían llevar el tronco a su aposento y le prometían que nadie interrumpiría
su silencio durante la noche, él tallaría una imagen de Jesús para ellos.
![]() |
| Los caseros descubren el milagro. |
El silencio milagroso en la Casería de Jesús.
Lo que sucedió después es la parte que siempre nos hacía
contener el aliento cuando nos la contaban de niños. El anciano se encerró.
Pasaron las horas y, a pesar de la curiosidad de los caseros, no se oyó ni
un solo ruido. Ni el golpe del mazo, ni el rasgar de la gubia, ni una sola
astilla cayendo al suelo. Solo el silencio sepulcral de la habitación frente al
rugido de la lluvia que seguía cayendo afuera.
Al mediodía siguiente, temiendo que al anciano le hubiera
pasado algo, forzaron la puerta. El aposento estaba vacío. Ni rastro del
peregrino, ni una ventana abierta por donde hubiera podido escapar. Pero allí,
en el centro de la estancia, se alzaba majestuosa la imagen de Nuestro Padre
Jesús. Estaba terminada, perfecta, con una expresión de dolor y dulzura que
ninguna mano humana parecía capaz de lograr en tan poco tiempo y en tal
absoluto silencio.
![]() |
| Hallazgo de la imagen de Jesús Nazareno. |
Un legado de fe que vive en cada giennense.
La noticia corrió como la pólvora por cada rincón de Jaén.
Aquella vivienda pasó a ser la Casería de Jesús, lugar de peregrinación
para miles de vecinos que querían presenciar el milagro con sus propios ojos.
Aquella zancada poderosa del Nazareno, que parece caminar de verdad por
nuestras calles cada madrugada de Viernes Santo, nació de la gratitud de un ángel
disfrazado de caminante.
Hoy, cuando vemos pasar a «El Abuelo», no solo vemos una
imagen; vemos el reflejo de lo que nuestros mayores nos enseñaron a amar. Es la
historia de nuestra tierra, de nuestra fe y de esa hospitalidad que un día
convirtió un tronco de madera en el alma de Jaén.
![]() |
| Fachada del Camarín de Jesús en Jaén. |
¿Recuerdas quién fue la primera persona que te contó la
historia del peregrino y la Casería de Jesús? ¿Qué sentimiento te invade cuando
escuchas el rachear de sus costaleros? Cuéntanos tus recuerdos y comparte este
artículo para que la leyenda de «El Abuelo» siga pasando de padres a hijos.






Comentarios
Publicar un comentario
Tu rincón para hablar de Jaén. Deja tu opinión, anécdota o simplemente un saludo a los paisanos. ¡Leemos y agradecemos cada comentario en Canal Santo Reino!