El Abuelo, leyenda de Jaén. Canción dedicada.

Ilustración de Nuestro Padre Jesús Nazareno, El Abuelo



Hay noches en las que el cielo de Jaén parece querer susurrar un secreto. Resulta inevitable imaginar cómo resonarían los pasos del anciano sobre el suelo de aquella casería, mientras la lluvia de una tormenta eterna golpeaba los tejados. No buscaba pan ni fuego, sino la madera de aquel tronco de encina que aguardaba junto al portal.

El milagro que nació del silencio.

Lo que ocurrió tras la puerta cerrada de aquella estancia sigue desafiando a la razón. Ni un golpe de martillo, ni el roce de la gubia; solo un silencio espeso que se rompió con la claridad del alba. Al abrir la puerta, el cuarto estaba vacío de hombres pero inundado de gloria: el anciano se había desvanecido, dejando en su lugar la mirada serena de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

La madera que se hizo devoción.

Aquella noche, la madera dejó de ser tronco para convertirse en el Señor de Jaén. Esta pieza musical que hoy compartimos es más que una melodía; es el eco de una viruta cayendo al suelo y el testimonio de un pueblo que, siglos después, sigue llamando "Abuelo" al protector de sus penas.

Disfrutad de este relato hecho canción:



Las leyendas solo mueren cuando se dejan de contar. ¿Qué sentiste la primera vez que viste la cara de El Abuelo en la Madrugada? Cuéntame tu recuerdo en los comentarios; hagamos que la historia de nuestra tierra no se pierda en el olvido.


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