El alma de una ciudad en cuatro compases: La gesta de Cebrián y Mendizábal por Jaén
![]() |
| El Blasón de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jaén. |
Resulta inevitable, al cruzar hoy la Plaza de San
Francisco, no aguzar el oído intentando rescatar del viento el eco de una
conversación fortuita. Me gusta imaginar el encuentro: el aroma a tabaco de
estanco, el sol de justicia de un agosto de 1932 y el apretón de manos entre
dos forasteros que, sin saberlo, estaban a punto de regalarle a Jaén su propia
voz.
No fue un decreto oficial ni un frío encargo administrativo
lo que dio vida al Himno a Jaén. Fue algo mucho más puro: la bohemia, la
amistad y ese embrujo que esta ciudad de luz ejerce sobre quienes, aun naciendo
lejos, acaban por pertenecerle.
![]() |
| Crónica de una Época: Cebrián y Mendizábal en la Plaza de San Francisco. |
Un encuentro marcado por el destino en la Plaza de San Francisco.
Todo comenzó con una presentación casual de la mano del
concejal Vicente González. Allí coincidieron Emilio Cebrián, músico
toledano de batuta enérgica y director de la Banda Municipal, y Federico de
Mendizábal, poeta madrileño y funcionario de Hacienda.
Aquel día de verano nació una simbiosis creativa que hoy nos
parece providencial. Cebrián ponía la arquitectura sonora; Mendizábal, la
lírica que palpitaba en las calles. Eran dos almas gemelas prendadas de un
paisaje de olivos y piedra que, apenas unos meses después, cristalizaría en una
tarde de inspiración irrepetible.
![]() |
| El Nacimiento de una Melodía: Cebrián y Mendizábal ante el Piano. |
El milagro de la calle Martínez Molina: Cuatro horas de genio.
Es 6 de octubre de 1932. Tras el bullicio de un concierto
dominical y con los ecos de la Feria de San Lucas flotando en el
ambiente, los autores se refugian en la vivienda de Cebrián, en la calle
Martínez Molina.
Cierro los ojos y los veo: el piano de pared, las partituras
emborronadas y el tiempo deteniéndose. Entre el mediodía y las cuatro y media
de la tarde, en un arrebato de genio que parece sacado de una novela romántica, la obra tomó forma. Cebrián improvisaba melodías que Mendizábal vestía con
versos, rindiendo tributo a la pastira, al traje regional y a esa
"ciudad de luz" que los había adoptado.
"Eres harén con luz de sol / en que cautivo se
deshoja el corazón..."
Esas palabras no eran solo poesía; eran una declaración de
amor a una tierra que se siente en las entrañas.
![]() |
| Apoteosis en la Plaza de Santa María: El Triunfo del Maestro Cebrián y Federico Mendizábal. |
El estreno en el Teatro Cervantes y la consagración oficial.
El 19 de octubre de 1932, el desaparecido Teatro
Cervantes fue testigo de una catarsis colectiva. Cuentan las crónicas que
el éxito fue tan rotundo que la pieza tuvo que repetirse hasta cuatro veces. Al
finalizar, el fervor popular desbordó el recinto: la multitud llevó en hombros
a los autores hasta la Plaza de Santa María, donde el canto volvió a
sonar bajo la sombra de la Catedral.
Tras aquel triunfo apoteósico, el Ayuntamiento aceptó
formalmente la partitura el 24 de octubre de 1932. Sin embargo, el sello
definitivo de su identidad llegaría poco después: el 31 de mayo de 1935,
el "Canto a Jaén" fue declarado oficialmente como el Himno de Jaén.
Fue en ese instante cuando la obra de dos amigos se convirtió, por ley y por
sentimiento, en el patrimonio emocional de todo un pueblo.
De las sombras al renacimiento: Un legado incombustible.
La historia, a veces caprichosa, sumió al himno en un
relativo letargo tras la marcha de Mendizábal en 1935 y la muerte prematura de
Cebrián en 1943. Durante décadas, su eco quedó limitado a sintonías
radiofónicas o eventos muy específicos.
Sin embargo, el orgullo jiennense no olvida. Gracias al
empeño de la Asociación Lola Torres, a los arreglos corales de José
Sapena Matarredona y a la constante interpretación de la Banda Municipal,
la obra recuperó su lugar de honor.
![]() |
| La Madrugada de 'El Abuelo': Un Viaje en el Tiempo. |
El vínculo eterno con la madrugada del Viernes Santo.
Hay un detalle que estremece a cualquier jiennense: los
últimos compases del himno viven integrados en la famosa marcha procesional "Nuestro
Padre Jesús". Es el homenaje de Cebrián a su propia creación; un hilo
invisible que une el himno de la ciudad con la devoción al "Abuelo"
cada madrugada de Viernes Santo.
Hoy, la partitura original se custodia en el Palacio
Municipal, recordando aquel momento en que un poeta y un músico decidieron
regalarle a Jaén un trozo de su alma en forma de canción.
Canto a Jaén o Himno a Jaén, letra.
¿Qué sientes al escuchar los acordes de nuestro Himno?
¿Alguna vez te has fijado en ese guiño musical durante la procesión de "El
Abuelo"? Déjanos tu comentario y ayúdanos a mantener viva la crónica de
nuestra ciudad.





Comentarios
Publicar un comentario
Tu rincón para hablar de Jaén. Deja tu opinión, anécdota o simplemente un saludo a los paisanos. ¡Leemos y agradecemos cada comentario en Canal Santo Reino!