El Teatro El Norte: Crónica de un Sueño Modernista en el Corazón de Jaén.
Existió una época en la que Jaén no se rendía al asfalto
uniforme ni a la prisa del siglo XXI. Era un tiempo en el que, al cruzar el
umbral del número 13 del Paseo de la Estación, el aire parecía volverse más
ligero, impregnado de un aroma a jazmín, celuloide recién estrenado y el
murmullo de una burguesía que soñaba con la elegancia europea. El Teatro El
Norte no fue solo un edificio; fue el espejo donde una ciudad,
tradicionalmente hermética, se miró para descubrir que podía ser moderna,
cosmopolita y, sobre todo, profundamente bella.
El Despertar de la Belleza: 1910 y el Art Nouveau.
Corría el año 1910. Mientras la ciudad despertaba de su
letargo decimonónico, nacía, como un apéndice de la mítica Cervecería El
Norte, un espacio que desafiaba la estética de la época. Imaginen por un
momento aquellas fachadas decoradas con frisos de yeso, donde los tallos y las
flores del Art Nouveau trepaban por los muros bajo la mirada atenta de Antonio
Merlo.
Fue una rareza arquitectónica, un capricho de libertad en
una capital de provincias. Allí, entre bailes populares y los primeros
parpadeos del cinematógrafo, se gestó la modernidad jiennense. No era solo
ocio; era el refugio de la Asociación de la Prensa y el cuartel general
de los deportistas de la Olímpica Jiennense. El Norte era el pulso de la
calle.
La Transformación: El Legado de Federico del Castillo.
Pero todo sueño necesita un mecenas, y El Norte encontró el
suyo en el Doctor Federico del Castillo Extremera. En 1917, con la
visión de quien sabe que el arte es el alimento del alma, encargó una reforma
total para convertirlo en el gran teatro de verano de la ciudad.
El 24 de julio de 1918, Jaén contuvo el aliento. Frente a
ellos se alzaba una fachada ecléctica, con dos torres esbeltas que parecían
querer tocar el cielo y una galería de columnas que recordaban la elegancia de
la Secesión vienesa. En su interior, el pintor Enrique Cañada obró el
milagro: un sistema de pantallas móviles que permitía, como por arte de magia,
pasar de una función de teatro a una proyección de cine en cuestión de minutos.
El Norte se convirtió en un templo de madera y luz.
Los Años Dorados: Entre "Amigos del Arte" y Zarzuelas.
Si las paredes hablasen, nos contarían lo que el periodista Tomás
Moreno Bravo guardó celosamente en su libreta íntima. Gracias a sus notas,
hoy sabemos que la sociedad «Amigos del Arte» fue el motor que mantuvo
encendida la llama.
Aquellos años 20 y 30 fueron una efervescencia constante:
- Veladas
de boxeo bajo las estrellas.
- Zarzuelas
y óperas que arrancaban lágrimas y aplausos.
- Galas
benéficas para los soldados en Marruecos o para paliar el hambre en la
lejana Rusia.
- Las
mágicas "Fiestas del Niño", donde el teatro se llenaba de
juguetes y risas infantiles.
Incluso en 1930, buscando refugio para los días menos
cálidos, se levantó el "Saloncito del Norte", una joya de
arcos de herradura que rendía homenaje a nuestras raíces hispanomusulmanas. Era
el Jaén que se resistía a ser gris.
El Adiós a un Coloso: Del Cine Asuán al Silencio.
Lamentablemente, la historia tiene un apetito voraz por el
progreso. Tras la Guerra Civil y la muerte de Federico del Castillo, el
mantenimiento del coliseo se volvió una carga insoportable. Los intentos de Juan
Ramírez de Torres por salvarlo chocaron contra la realidad económica y el
desinterés institucional.
En 1966, el pico de la demolición acabó con las
torres modernistas para levantar el Cine Asuán. Y aunque el Asuán fue un
cine magnífico, con sus 1.100 butacas y su aire internacional, le faltaba el
alma de su predecesor. En 2001, incluso el Asuán cayó, dejando paso a un
edificio de oficinas.
Hoy, cuando caminen por el Paseo de la Estación, deténganse
un segundo frente al número 13. Cierren los ojos y quizás, si hay silencio
suficiente, podrán escuchar el eco de una orquesta de carnaval o el proyector
de carbón anunciando que la película está a punto de comenzar. Porque un pueblo
que olvida sus teatros, corre el riesgo de olvidar sus sueños.
Bibliografía:
- López,
Alberto. "Del Teatro El Norte al Cine Asuán: el sueño modernista
de Jaén que el progreso devoró". Jaén Hoy, 7 de febrero de
2026.
- Rueda
Galán, Luis. "Los espacios del cine en Jaén (1898-1966)". Boletín
de Arte, n.º 37, Universidad de Málaga, 2016.
- Iglesias Tortosa, Severiano. "JAÉN - TEATRO CINE EL NORTE (de verano)". Prospectos de cine de Paco Moncho.
¿Y tú, tienes algún recuerdo del antiguo Cine Asuán o
historias que te contaron tus abuelos sobre las noches de verano en El Norte?
Me encantaría leer tus anécdotas en los comentarios. Si crees que debemos
rescatar la memoria de nuestro Jaén desaparecido, ¡comparte este artículo con
tus amigos y familiares!




Y menuda verguenza de edificio. Todo el que viene se pregunta, que hace ese trasto feo ahi...
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