Bajo el cielo de octubre: Un paseo por la feria de Jaén, que marcó nuestra infancia.




Hay un aroma que solo los jiennenses sabemos identificar: es esa mezcla de castañas asadas, algodón de azúcar y el primer frío que baja de la Sierra de la Pandera. Es el anuncio de que San Lucas ha llegado. Pero, ¿qué queda de aquellas ferias que vivieron nuestros padres? Esas donde el real no era solo ruido y luces LED, sino un encuentro de familias, de caballos engalanados y de brindis con vino de la tierra en vasos de cristal fino.

Me contaban que, antaño, la feria era el evento que se esperaba durante todo el año. Imagino el estreno de aquellos zapatos que nos hacían rozaduras, la emoción de subir a los "cacharricos" de madera y metal, y ese ambiente de pueblo grande que envolvía cada rincón de nuestro Jaén de piedra y cal.

Retratos de una alegría en blanco y negro.

Contemplar este vídeo es abrir un álbum familiar de toda una ciudad. Al observar estas fotografías, no puedo evitar sentir una punzada de ternura al ver los rostros de quienes nos precedieron. ¿Cómo sería aquella primera vez que vieron iluminarse la portada de la feria? Seguramente, entre la multitud, se cruzaban miradas que hoy son abuelos y nietos, un hilo invisible de felicidad que une el pasado con nuestro presente.

A través de estas imágenes, vemos cómo la feria ha ido mudando de recinto y de estética, pero la esencia permanece inalterable: las ganas de celebrar la vida antes de que el invierno nos recoja en casa. Es un testimonio visual de una sociedad que sabía divertirse con lo sencillo, donde un baile o un encuentro fortuito en una caseta era el tesoro más grande.

La evolución de una fiesta con sabor a tradición.

El vídeo que hoy comparto, titulado "Jaén de Antaño, aquella feria", es mucho más que una recopilación de fotos antiguas. Es un viaje sensorial por la evolución de nuestras costumbres. Desde los antiguos puestos de turrón hasta las tómbolas que ya son leyenda, cada fotograma nos invita a reflexionar sobre lo que hemos ganado y lo que, quizás, dejamos en el camino.

Es hora de rescatar del olvido aquellas tardes de San Lucas bajo el sol de otoño. Te invito a que busques entre estas caras conocidas, a que te dejes llevar por la magia de una fiesta que es, por derecho propio, el corazón de Jaén.







¿Cuál es tu primer recuerdo de la Feria de Jaén? ¿Esa caseta que ya no existe o aquel "cacharrico" al que siempre querías subir? Cuéntame tus vivencias en los comentarios y comparte este artículo para que la memoria de nuestra feria no se apague nunca.



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