El enigma del Santo Reino: ¿Por qué Jaén custodia este título sagrado?
![]() |
| Fernando III, el Santo en el cerco de Jaén. |
Imagino por un momento a Fernando III, el Santo,
frente a las murallas de la ciudad. El asedio es largo, el cansancio pesa en
las armaduras y el aire de la noche jiennense refresca el campamento cristiano.
Cuentan que, en la quietud de su tienda, el monarca tuvo una visión: Santa
Catalina de Alejandría se le aparecía para señalarle el camino de la
victoria.
Fue tras esa conquista, un 25 de noviembre, cuando el rey
comenzó a llamar a estas tierras su "Santo Reino". Me gusta pensar en
la emoción de aquel hombre, sintiendo que Jaén no era solo un botín de guerra,
sino un territorio bendecido. Sin embargo, surge una duda que me inquieta: si
Fernando III conquistó también Sevilla y Córdoba, ¿por qué solo nosotros
recibimos tal honor? Esa exclusividad es la que envuelve a Jaén en un aura de
misterio que las otras ciudades no poseen.
![]() |
| Imaginaria procesión medieval, con el Santo Rostro. |
El guardián de la fe: El Santo Rostro.
Para muchos, y me incluyo entre ellos, la explicación más
poderosa reside en el corazón de nuestra Catedral. Hablo, por supuesto, del Santo
Rostro.
Improvisemos un recuerdo: entrar en la penumbra del templo, sentir el frío de la piedra y saber que allí, tras un velo de siglos, se custodia la imagen misma del Nazareno. Esta reliquia, la "Verónica" que secó el sudor y la sangre de Cristo, convirtió a Jaén en un centro de peregrinación mundial. Es natural pensar que el término "Santo Reino" fuera la forma en que los peregrinos y lugareños identificaban la tierra que custodiaba tan sagrada huella. ¿Acaso existe un motivo más noble para santificar un territorio?




hola! me gustaría saber si estás en Twitter?
ResponderEliminarSaludos Merche
No solo estamos en Facebook.
Eliminarhttps://www.facebook.com/eldesvandejulio