El sonido del Agua en el Muro de las Bernardas: Un Escudo Imperial en el Corazón de Jaén
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| La Fuente de la Alameda, una monumental parada para los viajeros. |
Caminar por la Alameda es entregarse a un ejercicio de
memoria viva. Hay rincones en nuestra capital que no solo ocupan un espacio
físico, sino que actúan como guardianes de fragmentos dispersos de nuestra
historia. Uno de ellos es el pilar abrevadero que descansa, casi con humildad
franciscana, adosado a los recios muros del Convento de la Concepción
Franciscana.
Resulta inevitable cerrar los ojos e imaginar cómo
resonarían los pasos en esta plaza cuando aún existía el trasiego de
caballerías buscando el alivio de sus dos caños. Pero este pilar no es un
simple surtidor; es un "collage" de piedra, un rompecabezas histórico
que nos habla de la grandeza de una ciudad que fue frontera, corte y cuna del
Renacimiento.
Un Rompecabezas de Piedra: El Legado de Luis Berges.
La fisonomía que hoy admiramos se la debemos a la
sensibilidad de D. Luis Berges Roldán. El arquitecto, con esa maestría
para rescatar la esencia jiennense de entre los escombros del tiempo, supo
integrar en esta fuente elementos que la piqueta de la modernidad había dejado
huérfanos.
Al observar el pilar, lo primero que nos asalta es la
imponente presencia del escudo imperial de Carlos V. Es una pieza de una
fuerza plástica sobrecogedora, que parece vigilar el paso de los transeúntes
con la misma severidad con la que lo haría en su ubicación original.
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| El escudo imperial preside la fuente, un símbolo de poder y protección que nos recuerda el glorioso pasado de Jaén. |
El Viaje desde las Antiguas Carnicerías.
Lo que pocos saben al detenerse a beber o a contemplar el
lento discurrir del agua, es que este escudo y sus inscripciones no nacieron
aquí. Proceden de las antiguas Carnicerías de la ciudad, un edificio que
en el siglo XVI representaba la pujanza civil y el control de los abastos en
Jaén.
Mientras que la parte inferior de aquella estructura se
encuentra hoy custodiada en la calle del Arco de los Dolores, aquí, frente a
las Bernardas, el blasón se erige como el protagonista absoluto. Es un
recordatorio pétreo de que Jaén, bajo el reinado del César Carlos, era una
pieza clave en el tablero de aquel Imperio donde nunca se ponía el sol.
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| Detalle de cartela con inscripción latina en la Fuente de la Alameda, Jaén. |
Crónicas Escritas en Piedra: Las Inscripciones de 1549.
A los flancos del escudo, casi como susurros que desafían al
olvido, se conservan los restos de la inscripción original de las Carnicerías.
Leerlas es realizar un salto temporal directo al año 1549, cuando el
orden clásico transformaba la fisonomía de nuestras calles.
En los sillares podemos alcanzar a leer:
"Esta obra se inició y acabó bajo el reinado del muy
invicto Carlos Quinto. Año 1549"
Y un poco más allá, la mención al corregidor que velaba por
el orden en aquella ciudad de hidalgos, clérigos y artesanos:
"Gonzalo ... Fernández administraba justicia cuando
se os preparó esta insigne carnicería. Calendas de Agosto ..."
Es fascinante pensar que esas mismas letras fueron testigos del trajín de los abastecedores hace casi cinco siglos y hoy, por azares del urbanismo y el afán conservador de Berges, flanquean el agua clara que refresca el barrio del convento.
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| El nombre del emperador Carlos V queda vinculado para siempre a la historia de este rincón de Jaén. |
La Atmósfera de la Calma: Un Rincón para la Reflexión.
Hay algo de místico en este pilar. Quizás sea la cercanía de
la clausura de las monjas bernardas, o el contraste entre la piedra heráldica y
la sencillez del abrevadero. A menudo me pregunto si los jiennenses que pasan a
toda prisa son conscientes de que, en apenas un par de metros de muro, se
concentra la gloria de un emperador y el pulso cotidiano de la justicia del
siglo XVI.
Este rincón nos enseña que Jaén es una ciudad de capas, una
ciudad que se construye sobre sí misma, donde una fuente no es solo una fuente,
sino un archivo abierto al cielo.
¿Recuerdas haber bebido de estos caños en las tardes de
verano de tu infancia? ¿Conocías el origen "carnicero" de este escudo
imperial? La historia de Jaén se mantiene viva gracias a quienes la cuentan y
la recuerdan. Déjanos un comentario con tus vivencias o comparte esta
crónica para que este pequeño tesoro de Las Bernardas siga siendo parte de
nuestro presente.




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